Inicio Comentarios
CAMAFU > Archivo Virtual > Noticias anteriores (2009 y 2011) > Urge una Ley para la Protección, Conservación y Regeneración del Paisaje Mexicano

Urge una Ley para la Protección, Conservación y Regeneración del Paisaje Mexicano

México es uno de los países con mayor afluencia turística en el mundo. Todos conocemos la importancia que esto tiene para nuestra economía. Parte de los atractivos más importantes de nuestros destinos turísticos son el clima y el paisaje. No obstante, uno de estos elementos ha sido menospreciado, ignorado y hasta olvidado por las administraciones que debieron considerar su valor como algo fundamental.

México es el único país en el mundo que, contando con tan elevado nivel turístico, no ha diseñado ni legislado respecto a la protección y conservación del paisaje. Más todavía: otros países con menor desarrollo y aún sin leyes que lo protejan, han procurado conservar ese invaluable componente de la naturaleza que constituyen las que comúnmente la gente denomina “bellezas naturales”.

 

En un recorrido por las costas de cualquier país de Europa, Asia, Estados Unidos, Canadá y América del Sur (que tienen en el turismo una fuente importante de divisas y creación de empleos) comprobamos de qué manera el paisaje ha sido protegido y conservado, siendo parte esencial de la oferta a los ojos del turista.

 

Muchos ejemplos abundarían en beneficio de esta afirmación. Un patrón de criterios podríamos encontrarlo en las playas del Mediterráneo, el Adriático, el Cantábrico, la costa Helénica, o el Mar Negro; concluyendo con algunas más cercanas en el Atlántico, en países como Brasil o Argentina. Quien haya visitado Río de Janeiro, la imagen que quedó grabada en su memoria seguramente fue la de sus avenidas costeras, con sus amplios y bellos espacios peatonales ubicados junto a las playas. Y esa es, sin duda, su principal imagen publicitaria: su gran avenida, su paseo peatonal, el mar y los morros que completan la armónica belleza marina.


Consulta la información completa en: http://www.jornada.unam.mx/2009/09/28/eco-d.html

Go back