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Se despeja amenaza del incendio

2006-05-23 9:00 am

 


Campesinos de Nuevo Tesoro, el Limonar, el Zapotal y Nuevo León confirmaron que la lluvia ayudó para terminar con la amenaza para sus ejidos / Lamentan que autoridades solo tomaran el papel de voceros y se desligaran de la responsabilidad de acabar con el siniestro TIZIMIN, Yucatán, 17 de mayo.-

Campesinos de las comunidades de Nuevo Tesoro, el Limonar, el Zapotal y Nuevo León, confirmaron que la lluvia de ayer acabó con la amenaza que representaba el incendio para sus ejidos, y lamentaron que las autoridades municipales asumieran el papel de voceros ante los medios y se desmarcaran de las tareas que se realizaron para evitar que el fuego dañara grandes superficies de vegetación que constituyen la última reserva maderable del Oriente de Yucatán.

Gracias a la fuerte lluvia que cayó en la madrugada del 16 pasado -señalaron los campesinos-, se evitó que el fuego consumiera vegetación de los ejidos de San Arturo, el Limonar, el Zapotal, Nuevo León y parte de Santa Clara y de Nuevo Tesoro, debido a que pese a los esfuerzos de 72 ejidatarios que se integraron a las brigadas para el combate del siniestro, no se veía la posibilidad de defender montes bajos y medianos amenazados por el elemento que avanzaba de manera inexorable.

Se perdieron cientos de hectáreas de montes y se afectaron más de 200 parcelas que representaban el único patrimonio de familias campesinas en poblaciones como Manuel Cepeda Peraza, Santa Clara y San Pedro Bacab, y de ahí la defensa de cuatro ejidos para conservar su forma de vida y la motivación de arraigo de escasas comunidades que aún explotan la tierra y se mantienen en sus localidades, pese a las carencias que deben de enfrentar.


Los campesinos de esas modestas comunidades de la zona oriental del municipio de Tizimín, expusieron que debieron de aplicarse en jornadas que empezaban desde las cuatro de la mañana y se prolongaban hasta la oscuridad, y denunciaron que los apoyos recibidos se restringieran a pequeñas cantidades de arroz, de azúcar, una bolsa de galletas de animalitos y un refresco gasificado.

Un testimonio legítimo

La memoria que promovieron los campesinos de esas comunidades rurales de la zona donde el fuego amenazaba con llegar en los próximos días, quedó como testimonio de una lucha de más de 15 días para acabar con el fuego sin lograrlo, en un escrito en el que se expresa con palabras de gente de campo la realidad de un siniestro que dañó a miles de familias pobres y que hizo de las autoridades voceros de un evento como observadores. Se relató de esta manera: "Nuevo Tesoco, una comunidad ubicada a 72 kilómetros de la cabecera municipal de Tizimín, colindante con Quintana Roo, hacia donde venían las grandes quemazons que amenazaban a los ejidos de San Arturo y Santa Clara, de los que se quemó una parte y pegados a ellos estaban las comunidades de Zapotal, Nuevo León, el Limonar y Tesoco Nuevo. Los ejidatarios, al ver la situación tan difícil que se anunciaba, se organizaron con gente de los cuatro ejidos para hacerle frente al incendio. Unos brechando, otros con bombas aspersoras manuales, con motosierras, otros con vehículos transportando gente y herramientas de campo, en brigadas coordinadas por el ingeniero Lamberto Huh Huh, de organización la Comadep A. C."


"Fueron dos semanas de trabajo intenso, la gente se movía desde las cuatro de la mañana, regresaba a su casa a las dos de la tarde y tomaba apenas una hora para comer, para regresar de nuevo en busca de combatir y programar estrategias para que el fuego no avance, consciente de que se trataba de la defensa de los árboles que nos dan oxígeno y una razón para legar la pobreza a nuestros hijos."

"Se contó con el apoyo de Conafor y la coordinación del Ing. Juan Balam, y el día 15, que se dedica a San Isidro, la gente compartió una jornada difícil, trabajando desde las cuatro de la madrugada, logrando controlar el fuego en varias bandas, y a la mañana siguiente, cuando se hacían los preparativos para seguir en la vigilancia de las zonas de riesgo, llegó el Dios Chac enviado por el Bombero Mayor y terminó la tarea."

"La gente de Protección Civil sólo llegaba a recabar datos y se quitaba, y durante el tiempo que se trabajó, los integrantes de las brigadas sólo recibieron 500 gramos de galletas de animalitos, 900 gramos de azúcar, 450 gramos de arroz y un refresco gaseoso de 227 ml."

Así fue la memoria del incendio.


Sitio Web (URL) http://www.porestoonline.com/v06


Autor(es) Hernán Ruz González


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